La eterna encrucijada del Sistema Previsional – El Germen FCE|UBA

Entrevista a Oscar Cetrángolo

Producción: Milagros Pinelli Chicou

Existen diferentes diagnósticos en cuanto a cuáles son los principales problemas del Sistema de Jubilaciones y Pensiones. Oscar Cetrángolo, docente de Finanzas Públicas en la UBA e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), es una referencia en materia previsional. Afirma que hoy el problema no es de cobertura ya que toda persona mayor percibe algún tipo de ingreso dentro del sistema; en efecto, a partir de la recuperación de los fondos jubilatorios por parte del Estado y de las diferentes moratorias a partir de 2006, la cobertura aumentó hasta quedar en torno al 90% de la población de referencia. Los problemas que sí se mantienen en la actualidad según el profesor son de financiamiento y sostenibilidad ya que existe una gran cantidad de beneficiarios para pocos aportantes. Además, agrega, cuestiones coyunturales como el fallo de la Corte Suprema que devolvió fondos coparticipables a las provincias (por el que el SIPA perdió recursos tributarios) y la reducción de las contribuciones patronales en 47 sectores agravan las dificultades.

¿Cuáles son las causas de dichos problemas y qué tan estructurales son?

Oscar Cetrángolo: La causa obvia es la informalidad laboral, es la razón estructural. Después las otras son defectos de políticas. La inflación, por ejemplo, no debería ser una causa per se si el sistema está bien diseñado. Lo que afecta no es la inflación alta o baja, sino su aceleración o desaceleración. Si se acelera, como el índice está rezagado, hay una pérdida marginal de haberes. Contrariamente, cuando la inflación cae hay una recuperación y los haberes terminan por arriba. Si el gobierno hubiese tenido éxito en su política antiinflacionaria, habría tenido un flor de problema fiscal porque habría aumentado el pago de prestaciones en términos reales.

En Argentina hubo 2 grandes reformas en el último tiempo: las AFJP del ‘94 y la vuelta del Sistema de Reparto en 2008, que incluyó moratorias. ¿Qué cree de estas modificaciones?

OC: Fueron dos disparates, reformas muy inconvenientes. La del ‘94 fue nefasta: generó un Sistema inequitativo e insostenible. En 2008, más que nada, se perdió la oportunidad de hacer una reforma profunda, porque sin haber existido ningún apuro se hizo a las apuradas y, si bien elevó la cobertura, prometió cosas que no se podían cumplir. Además, resolvió la situación de los trabajadores informales con medidas de emergencia como las moratorias, cuando en realidad había que prometer un Sistema hacia el futuro. Los trabajadores tienen que saber cuánto van a cobrar cuando se jubilen, tienen que poder preverlo. Eso no se solucionó con esta reforma. En parte, este gobierno trató de resolverlo con la PUAM, pero las demás modificaciones que se introdujeron no cerraron el círculo. Hay aspectos rescatables de cada reforma, pero ninguna resolvió los problemas que te dije anteriormente.

¿Se debería optar por el sistema de capitalización privado porque el de reparto es ineficiente?

OC: Es una discusión de los 90, ya pasamos por eso, no nos fue nada bien. El sistema de capitalización depende mucho de cuál sea la tasa de aporte, del funcionamiento del mercado de capitales y de que no haya crisis en 60 años. No creo en eso, creo en el sistema de reparto, pero son posiciones. Si la economía no es estable, es muy difícil que la gente prefiera la capitalización. De hecho en los 90, surgió cuando hacía un par de años que no teníamos inflación. Es importante armar un sistema de reparto sostenible y después si alguien quiere aportar por fuera, que lo haga.

Considerando los problemas de financiamiento y sostenibilidad y las problemáticas que están detrás, ¿cómo cree que debería diseñarse la reforma del Sistema?

OC: Un Sistema que elimine o reduzca los impuestos al salario va a pagar malas jubilaciones. Entonces, habría que revertir la reducción de las contribuciones patronales, que además está demostrado en Argentina y en otros países que no genera mayor empleo. Cuando se decida qué nivel de aportes y contribuciones tiene y considerando la razón aportantes/pasivos, ahí se puede determinar una promesa razonable de haberes. Hoy esa tasa es 1,3 e irá aumentando cuando terminen las moratorias. Luego, a partir de estudios actuariales, se podrá prometer un nivel de haberes consistente con esa tasa. En la transición, obviamente, habrá que financiar una gran parte de las jubilaciones con recursos no contributivos. Ahí surge otra discusión relevante: cuánto cobran las pensiones contributivas y cuánto las no contributivas, que no es independiente ni del nivel de contribuciones y aportes que hacen los trabajadores formales, ni de la asignación que se decida hacer en los presupuestos a los adultos mayores. Hoy pareciera que todo se decide por la presión de los grupos y por debates incompletos, no por una decisión razonable. Este país tiene serias dificultades para determinar prioridades. Hay que definir cuál es la prioridad del Sistema Previsional frente a los demás como Educación, Salud, entre otros.

¿Cómo juzga las medidas de los últimos años: reparación histórica, cambio paramétrico en la movilidad y exención impositiva?

OC: La PUAM está dentro de la Ley de Reparación Histórica. Ese es un elemento positivo de la Ley, pero el resto es más discutible, porque agravó el problema fiscal de ese momento con una demanda que considero no tan urgente. En cuanto al segundo punto, discutir la movilidad con altas tasas de inflación es muy complicado porque se mira si se gana o pierde en el cortísimo plazo, cuando se debería apuntar al largo plazo. También, es lógico que tenga que haber un rezago en los índices, porque no tenés otra manera de hacerlo. Con respecto al fallo de la Corte sobre la exención del Impuesto a las Ganancias para las jubilaciones, no entiendo su lógica, porque en todos los países del mundo los ingresos altos están gravados.

¿Cómo cree que influye el contexto actual en el Sistema?

OC: Para los que aportaron, el régimen actual ofrece beneficios a niveles muy por arriba de los exigidos internacionalmente, aunque el beneficiario siempre querrá tener más recursos. Mientras el país está pasando por una crisis fiscal y social con un porcentaje muy alto de pobres, prácticamente no hay adultos mayores que estén por debajo de la línea de pobreza. Es decir, la población adulta mayor está más protegida que otras. Por ejemplo, la población infantil está en una situación bastante más complicada. Recordemos que el 46,8% de los niños de entre 0 y 14 años son pobres según datos de INDEC.

¿Qué papel juega la seguridad social en la crisis? ¿Cómo cree que deben influir las asignaciones, las contributivas y las no contributivas?

OC: La seguridad social no es independiente del contexto macroeconómico, más bien es parte del problema por el lado fiscal. Aún así, es una parte importante del bienestar social, por lo que es esencial que las asignaciones tengan un rol activo en una economía. Sobre todo con una informalidad tan alta como la nuestra y con historias laborales accidentadas donde difícilmente un trabajador llegue a treinta años de aportes. El elemento que está faltando es, en todo caso, el juego intermedio. Quien tiene trabajo formal, en el futuro, va a tener un haber razonable. Para aquellos que no cumplen los requisitos, existe la PUAM. El tema es quien aporta 20 o 25 años, que le corresponde la PUAM y no es justo que perciba el mismo haber que quien nunca aportó.

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