Tenemos Nuevo Decano – El Germen FCE|UBA

El viernes de la semana anterior en una sesión extraordinaria del Consejo Directivo se designó a José Luis Giusti como nuevo decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.  A pesar de los cuantiosos recursos recibidos del Estado Nacional, durante los dos mandatos de Alberto Barbieri la facultad continuó profundizando su nivel de privatización y autismo, incumpliendo con el compromiso que la Universidad Pública debería tener con el país. En su reemplazo, una oscura figura de la política universitaria se consagró como máxima autoridad de la Facultad.

 La historia de Giusti en la FCE empezó de joven: en 1991 fue presidente del Centro de Estudiantes (CECE) de la mano de la Franja Morada y más tarde, consejero por el claustro docente. Una vez recibido fue designado Secretario de Administración y luego titular de la Secretaría de Hacienda y Administración de la UBA bajo el tutelaje de Oscar Shuberoff. Este último, fue protagonista de la época más nefasta en la gestión de la Universidad de Buenos Aires, marcada por el enriquecimiento ilícito, los amagues de privatización y el abandono de la educación pública.

 A su vez, Giusti participó de la gestión del departamento de extensión universitaria (desde donde se manejan los voluminosos contratos de asistencia técnica y pasantías que factura la facultad) junto al histórico dirigente de la Franja Morada, Emiliano Yacobitti. Este personaje se hizo famoso tras haber encabezado la elección más fraudulenta que sufrió nuestra facultad, al no ceder la conducción del CECE a la agrupación TNT, triunfadora en elecciones democráticas en el 2001. Pero eso no es todo. Desde hace seis años, el recientemente electo decano por los 15 consejeros de Nuevo Espacio forma parte del PRO, el mismo partido político que se ha encargado de desfinanciar la educación pública en todos los niveles en la Ciudad de Buenos Aires.

 Como estudiantes nos llama la atención la nula participación que la comunidad académica en general tiene en torno a esta elección: mientras somos informados continuamente de eventos menores, se nos trata de ocultar este tipo de acontecimientos de trascendencia. Situaciones como estas reavivan el debate en torno a la necesidad de una reforma del Estatuto Universitario y la elección directa del rector y decanos, tal como se realiza en otras diez universidades nacionales.

Entendemos que esta elección es un golpe de realidad, nuevamente podemos observar por detrás del maquillaje, viendo en qué manos está la Facultad de Ciencias Económicas y cuál será el futuro de nuestro espacio de formación académica si no nos comprometemos con una participación activa en su vida institucional.

Día a día militamos en pos de la construcción de una verdadera universidad pública y gratuita, que garantice el acceso y permanencia de todos los estudiantes. Necesitamos una facultad que nos brinde las herramientas necesarias para desempeñarnos en el campo laboral, que cumpla con su rol de ser generadora de pensamiento crítico, que estimule la solidaridad, la conciencia social, y que realice un aporte significativo al proceso de desarrollo nacional.

Por todo esto, creemos inadmisible la elección del nuevo decano, pues representa un obstáculo a nuestro modelo ideal de Universidad Pública. Queremos una Facultad que ponga sus esfuerzos en acercar los contenidos académicos a la realidad social, que abra el debate sobre los planes de estudio y sobre el rol del profesional de Ciencias Económicas en la sociedad; una Facultad a favor de los estudiantes y no de sus propios intereses económicos, que no negocie con nuestra educación; una Facultad que pelee por garantizar el acceso y permanencia de todos al espacio universitario.

Tenemos Nuevo Decano

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